A veces no estoy para todos porque yo también me necesito. 4 consejos que te darán paz y tranquilidad

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¿Por qué estamos tan obsesionados con cumplir las expectativas de otros? Todos somos conscientes de lo que vivimos hoy, pues formamos parte de una sociedad que espera siempre algo más de nosotros. Tratamos día a día de llenar el vacío que dejan otros, de pertenecer a algo, de estar presentes y de dar siempre lo mejor de nosotros a pesar del cansancio, del dolor y de la tristeza. Sonreímos ya sin ganas, todo con tal de aparentar bienestar. Pero continuar en ese camino de obligaciones y deberes muchas veces nos hace olvidarnos de lo que queremos; enfocarnos en lo que otros necesitan, en lo que se espera de nosotros en la sociedad, en el trabajo o en la familia, nos impide pensar en nuestras propias necesidades y ambiciones.

¿Por qué estar siempre al alcance de todo el mundo? Existe hoy una demanda extrema de presencialidad; cada vez los trabajos son más exigentes: piden que podamos ser localizados en todo momento, que estemos dispuestos a dar más y más sin importar las consecuencias, exigen asimismo ser “indispensables” y competitivos, no poner límites y siempre estar dispuestos a ir más allá, incluso sin descanso. ¿Crees que eso es justo?

Convertirse en esclavo de las redes sociales y de las exigencias casi inhumanas de la vida actual no es saludable para nadie. Hay ocasiones en las que debemos poner un alto, apagar el teléfono por unas horas. Tomar un descanso y respirar. Por favor, siéntete libre de seguir estos pasos para evitar que quedes atrapado en la estresante rutina. 1. Poner límites no es ser egoísta, es preocuparse por uno mismo

Debemos aclarar que poner límites ante las exigencias exageradas de la familia, los compromisos con las amistades, e incluso las experiencias laborales frustrantes, no es ser egoísta; tampoco es señal de debilidad y mucho menos de cobardía. Es aprender a balancear lo más importante y buscar estabilidad mental y emocional. ¿Cómo vas a ocuparte de otros si no encuentras antes tu bienestar?

Al tratar de cuidar a otros, de cumplir y de ser lo que esperan de nosotros, nos abandonamos; cometemos traición hacia nosotros mismos y dejamos de lado nuestros principios. Nos convertimos prácticamente en máquinas, olvidamos sentir y no nos damos oportunidad de disfrutar. Preocúpate y ocúpate de ti antes que de otros, porque de esa manera podrás conectarte nuevamente con quienes te rodean. 2. El descanso es necesario y saludable

No esperes a llegar al límite, es necesario tomar las acciones necesarias para evitar a toda costa sentirte cansado y estresado. La depresión puede llegar a tu mente en el momento menos esperado. Si acaso te sientes débil, fatigado, que a pesar de dormir bien algo más falta, respira profundo y tómate unos minutos para descansar.

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Deja tu mente en blanco y no te castigues por preocuparte de tu salud. Todos los días ofreces lo mejor de ti; puedes brindarte la oportunidad de sólo un día cumplir con lo necesario. Esto no significa que seas conformista, simplemente que eres alguien que ha llegado a su límite y que para continuar necesita darse un tiempo. 3. Sabes que otros te necesitan pero también te necesitas a ti mismo.

Este mundo tan acelerado, en el que todo está conectado o todo es en vivo y en directo a todas horas, puede resultar muy estresante. No estar para nadie más que para ti por un día no es ser mala persona; es ser realista y decidir, saber elegir que lo mejor en ocasiones es tomar las cosas con calma.

Todos merecemos reconectar con nosotros mismos. Ser dueños de nuestro tiempo, analizar el pasado y aprender que el presente es más importante; que el futuro es incierto y que si nos abandonamos por completo, podemos convertirnos en desconocidos de nuestros propios intereses y metas. 4. Toma el control y date un respiro.

Es momento de sanar y dejar ir todo lo que te atormenta. Debemos dejar de navegar a la deriva de nuestros pensamientos, y darnos la importancia que merecemos de nosotros mismos. Pensar en ti no es ser egoísta, es ser maduro y aprender a estar en un mejor lugar, comenzar a ver las cosas desde otro punto de vista y simplemente, relajarse.

● Cuando notes que la presión es demasiada tómate un momento antes de continuar.

● Si sientes que el mundo está sobre tu espalda libérate de ese peso. Recuerda que no puedes resolver los problemas de otros, no es tu obligación ni tu responsabilidad.

● Pide ayuda de quienes te rodean. Habla con alguien, ten a tu lado a tus seres amados y por nada del mundo pienses que debes hacer esto por tu cuenta.

● Sé siempre tu mayor prioridad. No dejes en el olvido tus necesidades y sueños, porque un día te arrepentirás y será demasiado tarde. Jamás olvides que la única persona capaz de imponer estos límites eres tú. No por pensar en ti antes eres egoísta; simplemente has aprendido de tus errores y has crecido más de lo que otros pueden imaginar.

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